• Home / Noticia / ¿A dónde vamos? Una historia sobre encontrar el camino en IBIO
  • ¿A dónde vamos? Una historia sobre encontrar el camino en IBIO

    • ¿A dónde vamos? Una historia sobre encontrar el camino en IBIO
      ¿A dónde vamos? Una historia sobre encontrar el camino en IBIO
20/08/2026

Por: Daniela Martínez y David S. Rodríguez 

A lo largo de la carrera es común pensar hacia dónde vamos, a quién vamos a conocer en las clases, qué materias nos van a gustar y con qué profesor podremos trabajar. No se preocupen si la respuesta se tarda en llegar, pues IBIO les va a dar esa oportunidad de explorar el mundo, de investigar en cosas que ni ustedes se imaginaban que existían y aún más importante, les abrirá la puerta a lo que ustedes sueñan conseguir. 

Esta historia es para todos ustedes, los que quieren encontrar algo nuevo, los que ya lo intentaron y no les gustó, los que sienten que aún no están en el lugar que los hace felices y también para los que se preguntan cómo continuar después del pregrado. 

Nosotros somos Daniela y Santiago, una pareja de recién egresados del departamento. Si nos pudiésemos describir en términos académicos diríamos que Danny es una ingeniera que amó la parte biológica del programa, las clases de fisiología, biología molecular y genética avanzada fueron de sus favoritas. Mientras que Santi es el típico ingeniero que le divierte más programar, el modelado computacional y los circuitos. Estas cualidades hicieron que cada uno escogiera caminos distintos al inicio de la carrera. Por un lado, Danny se acercó al grupo de la profe Natasha, pues le apasionaba la genética y la experimentación en el laboratorio. Por otro lado, Santi decidió unirse a la iniciativa de SinfonIA (IELE), donde dio sus primeros pasos en robótica y programación. 

En sexto semestre el camino se tornó distinto para cada uno, Danny empezó sus prácticas profesionales en la Fundación Santa Fe, y Santi abandonó SinfonIA, pues se dio cuenta que eso que algún día le interesó no era lo suyo. Poco después, una oportunidad llegó de sorpresa, fuimos invitados al grupo de Microfluídica del profe Juan Cruz, una rama que al principio desconocíamos pero que terminó siendo trascendental en nuestro presente. 

En Microfluídica tuvimos la oportunidad de entrar a un gran proyecto, la fabricación de textiles nanoestructurados. Una aventura que nos adentró en la investigación de nanomateriales, la simulación multifísica, el estudio de transporte de calor y la bioestadística. Este proyecto nos dio la oportunidad de participar en 3 congresos nacionales e incluso recibir premios en ponencias orales. Sin embargo, el eje fundamental de este trabajo, nuestro primer artículo “From Physiology to Bioheat Simulation: A Data-Driven Framework for Core Temperature Stimation” fue, en definitiva, el paso final para ser admitidos en dos de las mejores universidades de Europa, Technische Universität Dresden y Insitut Polytechnique de Paris, para seguir nuestro camino de la investigación en una maestría. 

Este proyecto consistió en una búsqueda exhaustiva a través de más de 100 artículos científicos para extraer registros de temperatura corporal interna (Core Temperature) en atletas y no atletas bajo diferentes ambientes. Como la literatura médica suele mostrar solo promedios, aplicamos una técnica matemática de remuestreo llamada bootstrapping, logrando multiplicar nuestra base de datos hasta alcanzar más de 24,000 datos. Pero ¿para qué sirve todo esto? Al utilizar métodos de simulación de elementos finitos en el software COMSOL Multiphysics, pudimos crear un modelo para predecir con alta precisión cómo reacciona el cuerpo de una persona en diferentes condiciones ambientales, sin necesidad de exponerla al entorno real ni utilizar métodos invasivos. 

Al ver los resultados, alguien podría pensar que este es simplemente un proyecto de pregrado más. Sin embargo, para nosotros tiene un valor que va mucho más allá de lo académico. Este paper no solo nos abrió las puertas al mundo de la investigación, sino que se convirtió en el escenario donde coincidimos con personas excepcionales. En primer lugar, el profe Juan y el profe Cristian, quienes confiaron en nosotros desde el primer momento y han sido un apoyo fundamental en nuestro crecimiento científico. Pero para un proyecto como este nunca lo hubiéramos logrado sin un equipo como lo fueron nuestras compañeras Ana Acosta, Carol Vergara y Ana Español. Tras incontables horas en el laboratorio, reuniones semanales y la transcripción de infinitas versiones del artículo, el compromiso en la investigación se transformó en un espacio de amistad. Entre risas, conversaciones y el apoyo mutuo en los momentos de frustración, aprendimos la lección más importante de todas: que los grandes proyectos se construyen y sostienen con disciplina, paciencia y esfuerzo, pero también, siempre con buena compañía y disfrutando al máximo cada paso del camino.